
Hola papis y mamis,
Hoy voy a hablaros de un nuevo producto: la alfombra de juegos, playspot de skiphop. Desde mi propia experiencia os puedo decir que es de las cosas más útiles que haya podido comprar para mi hijo. También se lo pasó bomba mordiendo todas las piezas, sobre todo las piezas que sirven de unión para los cuadrados. Además, esto te obliga a tener el salón impoluto, lo que a veces también viene bien.
Elegimos el modelo brights, que es de colorines porque aparte de servirle como zona de juegos, también viste mucho su habitación. Pero si le preguntáis a mi marido, él habría elegido la de color chocolate que veis en la foto.
Lo importante de esta alfombra para que os hagáis una idea es que es de espuma. El niño se puede caer para atrás o hacia los lados y no le va a pasar nada, quitando el susto de las primeras veces. Además, si estáis intentando recuperar vuestra figura, siempre podéis compartir la alfombra con vuestro hijo o hija, para hacer unos abdominales.
Eso sí, yo nunca le dejaría encima jugando solo sin vigilancia, ya que los niños tienen una especial habilidad para convertir lo más seguro en un arma de destrucción masiva (en este caso, los 182,88 cm × 137,16 cm nunca parecen bastantes).
Su uso se recomienda a partir de los 10 meses, pero en nuestro caso le pusimos nada más aprender a sentarse, bastante antes de los diez meses, y se convirtió en el mordedor más grande que haya tenido nunca.
Y es que quizás la única cosa negativa de este producto, es que todas sus piezas y digo TODAS, son desmontables. Ese hecho también fue descubierto por nuestro hijo y pasó a ser su actividad favorita, desmontar la alfombra y saborear las piezas (eso sí, dado el tamaño de las mismas es imposible que las puedan tragar). En fin, mamás y papas, solo os digo que una vez metida la pata lo aprovechamos para enseñarle el ESTO NO SE COME, CACA.
La verdad es que con ese color, sí que parece caca, jejeje. Yo tengo una que es azul, roja y amarilla, mucho más animada, aunque tengo que reconocer que no combina tan bien :P
ResponderEliminarLa verdad es que es mejor idea que una alfombra gruesa que le ha puesto mi mujer, que el niño no hace más que comer pelusas
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